Revisión del texto, notas y comentario: Tomás Álvarez, O.C.D.
MORADAS
CUARTAS
Capítulo
1
Trata de la diferencia que hay de contentos y
ternura en la oración y de gustos, y dice el contento que le dio entender que
es cosa diferente el pensamiento y el entendimiento. Es de provecho para quien
se divierte mucho en la oración (1)[1].
1. Para comenzar a hablar de las cuartas moradas
bien he menester lo que he hecho, que es encomendarme al Espíritu Santo y
suplicarle de aquí adelante hable por mí, para decir algo de las que quedan de
manera que lo entendáis; porque comienzan a ser cosas sobrenaturales (2)[2],
y es dificultosísimo de dar a entender, si Su Majestad no lo hace, como en otra
parte que se escribió (3)[3]
hasta donde yo había entendido, catorce años ha, poco más o menos. Aunque un
poco más luz me parece tengo de estas mercedes que el Señor hace a algunas
almas, es diferente (4)[4]
el saberlas decir. Hágalo Su Majestad si se ha de seguir algún provecho, y si
no, no.
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