Revisión del texto, notas y comentario: Tomás Álvarez, O.C.D.
SANTA TERESA DE JESÚS
EL CASTILLO INTERIOR O LAS MORADAS
MORADAS SÉPTIMAS
Capítulo
3
Trata los grandes efectos que causa esta
oración dicha. Es menester ir con atención y acuerdo de los que hacen las cosas
pasadas, que es cosa admirable la diferencia que hay.
1. Ahora, pues, decimos que esta mariposica
ya murió, con grandisima alegría de haber hallado reposo, y que vive en ella
Cristo. Veamos qué vida hace, o qué diferencia hay de cuando ella vivía; porque
en los efectos veremos si es verdadero lo que queda dicho. A lo que puedo
entender, son los que diré: (1)[1]
2. El primero un olvido de sí, que
verdaderamente parece ya no es, como queda dicho (2)[2]; porque
toda está de tal manera que no se conoce ni se acuerda que para ella ha de
haber cielo ni vida ni honra, porque toda está empleada en procurar la de Dios,
que parece que las palabras que le dijo Su Majestad hicieron efecto de obra, que
fue que mirase por sus cosas, que él miraría por las suyas (3)[3]. Y así, de
todo lo que puede suceder no tiene cuidado, sino un extraño olvido, que –como
digo– parece ya no es ni querría ser en nada nada, si no es para cuando
entiende que puede haber por su parte algo en que acreciente un punto la gloria
y honra de Dios, que por esto pondría muy de buena gana su vida.
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